Riego: Moderado al plantar, muy escaso en la madurez. Es una especie altamente adaptada a la sequía. Durante su primer año, riega de forma regular para establecer sus raíces. Una vez maduro, sobrevive casi exclusivamente con el agua de lluvia. Los suelos constantemente húmedos o arcillosos provocan la asfixia y pudrición de sus raíces en cuestión de días.
Fertilización: Al igual que la mayoría de las leguminosas, las acacias fijan su propio nitrógeno del aire a través de nódulos en sus raíces. No apliques fertilizantes ricos en nitrógeno ni abonos fuertes. Además, las plantas nativas australianas son altamente sensibles a la toxicidad por Fósforo.









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