Su porte y grandes hojas permiten utilizarla como punto focal en interiores, accesos y terrazas protegidas. Luce especialmente bien en macetas amplias y decorativas. Prefiere abundante luz indirecta, riego moderado y sustrato bien drenado. Evita cambios constantes de ubicación, corrientes extremas y exceso de agua en las raíces.
Riego: requiere un equilibrio estricto. Su mayor enemigo es la inconsistencia. Riega a profundidad hasta que el agua salga por el drenaje, pero solo cuando los primeros 4 a 5 centímetros del sustrato estén completamente secos. Si lo riegas en exceso, las hojas desarrollarán manchas marrones oscuras (edema) y pudrición de raíz; si lo dejas secar de más, los bordes de las hojas se volverán crujientes y se caerán.
Fertilización: Dado el masivo tamaño de su follaje, es un consumidor voraz de nutrientes durante su fase de crecimiento activo. Aplica un fertilizante líquido alto en Nitrógeno (específico para plantas verdes de interior) cada 15 a 20 días durante la primavera y el verano. Suspende la fertilización en invierno cuando la planta entra en reposo.











